La inteligencia es una cualidad que todos los seres
humanos poseemos, aunque no todos podemos tenerla de igual manera estimulada y
desarrollada. Por esto, la estimulación temprana de los niños, entre su primer
año de vida y los cinco años es crucial para que luego puedan hacer frente a la
etapa de aprendizaje que comienza en la escuela básica a partir de los seis
años.
La inteligencia no es sólo “saber mucho” (ya lo hemos diferenciado en relación a la sabiduría), si no que se trata de poner en juego nuestros conocimientos y aptitudes en todas las acciones de nuestra vida cotidiana, y por ello somos capaces los seres humanos de desafiar obstáculos que pueden ser desde la resolución de un problema matemático, hablar correctamente en público o realizar operaciones económicas con éxito.
La inteligencia no es sólo “saber mucho” (ya lo hemos diferenciado en relación a la sabiduría), si no que se trata de poner en juego nuestros conocimientos y aptitudes en todas las acciones de nuestra vida cotidiana, y por ello somos capaces los seres humanos de desafiar obstáculos que pueden ser desde la resolución de un problema matemático, hablar correctamente en público o realizar operaciones económicas con éxito.








